El cohecho activo es un delito de corrupción en el que una persona particular ofrece, da o promete a un funcionario o servidor público un soborno (dinero, regalos, favores, etc.) con el propósito de que este realice, omita o retrase un acto propio de su cargo. En este delito, la iniciativa para la corrupción proviene del particular que busca obtener un beneficio indebido, como un contrato, una licencia o una decisión favorable, corrompiendo al funcionario para que actúe en contra de sus deberes. En esencia, se trata de la otra cara de la moneda del cohecho pasivo, donde el soborno es ofrecido en lugar de ser aceptado.